Descifrando.
Me apasionan los ventanales grandes, es el único sitio que aún teniendo rejas no me siento atrapada, aquí no me asfixio, aquí no me ahogo, aquí te escucho llegar y aquí salgo a verte. Aquí dejo que entres y me dejes mojada. Lluvia. Si, otro día más pensaba que llegabas tú, con tu ejército cargado de fuerzas y de ganas preparados para huir. Pero no, tan sólo llovía. No sé porqué la lluvia me recuerda tanto a ti. Ni siquiera hemos bailado debajo de ella, ni me bailabas el agua como un buen actor, no estuve un invierno entero contigo, ni usamos paraguas. No nos calló ningún diluvio, ni nos hicimos amigos de las calmas porque en cada tormenta moríamos. No sé porqué la lluvia me recuerda tanto a ti que siempre te nombro en su nombre, ni tu pelo huele a tierra después de estar mojados. Tú que ni siquiera llegaste dando ruido aunque si, sin avisar; me despeinabas. No sé porqué la lluvia me recuerda tanto a ti. Quizás porque siempre que venías temblaba el...