Ojala supieras que no es sólo tu corazón de oro todo lo que te reluce.

Con lo fácil que me lo pones y lo difícil que me pareces. Yo que soy del verbo ser y no sé estar contigo sin haberme parecido después una ilusión. Aún no se cual es tu truco pero sigo sin saber donde escondes tus manos para desnudarme. Te he vomitado verdades más grandes que el puñado de flores recién cortadas que recibirá mi tumba. Te he hecho daño de la manera más sana que conozco: sin saber mentirte. Llevando la verdad por delante es el mejor anticonceptivo para no dar a luz a la mentira. Por delante siempre. Te he hablado del amor apostando que la única forma de crearlo era haciéndolo. Te he hablado de él con el lenguaje mas irónico que tuve; sin quererme. Y así, pude comprender que nunca he sabido amar a nadie. Te he hablado del amor mirándote a los ojos y me ha saludado. Abarcas con tus brazos el mejor océano de todos, aquel que nunca podrá hacerse de hielo porque mis lágrimas son desprendedoras de sal. Y contigo he comprendido que l...