Una flor azul para este entierro.
Me duele,
me duele todo el cuerpo desde que mi poesía muere
por respirar en este maldito aire contaminado
de hipocresía y
falsedad.
Me ha atropellado un coche a 100 km/h por la espalda
me ha destruido todo el cuerpo,
me ha dejado hecha añicos y de pedacitos
de esos que no mereces,
quedándose la rueda atascada,
y atravesada
en aquel pecho que tanto gritaba por ti
y tu nunca escuchaste.
Mi poesía se ha arrastrado por todos los suelos
posibles que pisabas tú,
ha lamido demasiados platos
y tu único culo.
Porque había que ser muy gilipollas para fijarse en otros culos
y muy gilipollas también por lamerlo tanto.
pero creo que voy a terminar por matarla de una puta vez
por todos los hijos, posibles,
que un día no tendré
con ella.
Mi poesía ha perdido demasiada sangre, y tiempo
y noches y días
trabajando un diario para ti.
Para que el día que no te reconozcas ni a ti mismo
recordarte quien me hiciste ser un día cuando lo leas.
Y quizás,
sea el mejor espejo que tendrás de tu alma.
Mi poesía a muerto,
con mil reproches y voces cogidos de la mano,
pero nadie velará por este entierro
únicamente tú y yo
que somos quien realmente la conocimos.
Yo a nadie le hablaba de ella
porque yo estoy sola
sola
sola
sola
sola
¿Qué clase de amigos tengo?
sola
sola
sola
sola
Estoy SOLAmente con los mejores.
Que me acompañan a todo, menos a este maldito entierro.
Porque yo tan sólo, a mi poesía, le acompaño en el sentimiento.
¡Alucino tu capacidad de escribir!
ResponderEliminarEspero que la poesía no te termine
nunca.